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#11 - El precio de ser madre y la lucha de volver a ser mujer

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Bienvenidos y bienvenidas a neuroreinvent sana.

Tu historia reinventa tu vida.

Mi nombre es lydia caro neuroterapista, coach de abundancia y mentora del alma.

Aquí descubrirás como sanarte de la raíz, reescribir tu historia emocional.

Y crear una vida nueva, consciente y con propósito.

Quédate hasta el final.

Tengo un regalo especial para ti, una sesión gratuita de claridad mental para ayudarte a ver tu vida con nuevos ojos.

Comenzamos.

Bienvenidos, mis queridos amigos, y hoy entramos a nuestro episodio número 11, la historia de Carla, el precio de ser madre y la lucha de volver a ser mujer.

¿Y cuando el sacrificio se convierte en silencio y el amor deja de brillar, qué pasa?

Hoy quiero contarte la historia de Carla.

Una historia que no terminó con un diagnóstico, sino con un consejo, ni con un consejo, sino con un llanto, un llanto de reconocimiento.

Hay mujeres que renuncian a su carrera por amor, que dejan de ser directoras ejecutivas, gerentes.

¿CE o y todos estos cargos que hoy día las mujeres tenemos la fortuna de poder tener y lograr, pero que dejamos de ser estos personajes para ser madres?

Y Carla decidió ser madre la ejecutiva y que años después.

Estas mujeres se miran al espejo y no ven a la mujer que fue ni a la que quiere volver a hacer.

Y hoy vamos a hablar acerca de una de ellas porque no está loca, no es ingrata, no es egoísta.

Está viviendo un programa emocional que no es suyo y hoy vamos a romperlo juntas.

Hoy quiero contarte una historia, una historia que escuche hace muy hace poco en mi consultorio.

Una historia que no terminó con un diagnóstico ni con un consejo, sino con un llanto, un llanto que no era de tristeza, pero sí de reconocimiento, porque cuando una mujer se pierde.

No lo sabe de inmediato se va en pedacitos en noches sin dormir en yo estoy bien cuando no lo está en yo lo hago todo cuando ya no puede más.

Y así fue como llegó Carla.

Carla fue una CEO de una empresa internacional.

Inteligente, dedicada, decidida, lideraba equipos, tomaba decisiones que movían millones, viajaba por el mundo, era admirada, respetada, poderosa y a los 40 años decidió tener un hijo.

No por presión, sino por deseo, por amor y por la ilusión de construir una familia plena.

Así que dejó su carrera, se enfocó en su hijo, en su matrimonio, en el hogar y todo el mundo dijo, qué noble, qué sacrificio.

¿Qué amor?

Pero un día, mientras me contaba su vida, se detuvo y me dijo, Nidia, no sé quién soy yo y no lo dijo llorando, lo dijo con una voz plana, como si ya hubiera llorado tanto que ya no quedaba emoción.

Y en ese momento supe que no estábamos hablando de estrés.

Estábamos hablando de una mujer que se había borrado a sí misma.

Te voy a contar lo que descubrimos juntos porque esta historia no es solo de Carla, es de miles de mujeres, de muchas de ustedes.

¿Que me están escuchando ahora?

Y si hoy te sientes vacía, aunque todo esté bien, quédate porque esto es para ti.

Alguna vez te has preguntado y eso es todo.

Después de todo lo que logré, ahora solo soy la mamá y la mujer en la casa.

Mi esposo me ve como una empleada del hogar, no como una mujer.

Este es el dolor silencioso de las mujeres que renunciaron a su poder por el amor, no por falta de ambición, por culpa, por miedo.

Por la creencia de que no puedes ser madre y seguir siendo poderosa.

Y Carla no es la excepción, ella dejó todo por su hijo, por tener un hogar, por tener aquello que todas las líderes y las mujeres.

Se negaban a tener o no podían tener.

Ella quería un hombre que se quería casar.

Ella tenía un esposo, tenía un hogar que sus amigas envidiaban y solo le faltaba un hijo, pero ahora que su esposo la ve como la que cuida más, no como la mujer que fue.

Y cuando habla de sus sueños, él dice, ya no es momento.

Ahora tienes al niño, no te preocupes, chatéjalo.

Eso fue en el pasado y así su identidad se redujo a un rol y su valor se desvaneció.

Desde la neurociencia sabemos que cuando una persona pierde su sentido de propósito, el cerebro entra en Estado de desactivación emocional.

Las mismas regiones que se activan al ganar un premio se desactivan al perder el reconocimiento y cuando eso pasa durante años.

El cuerpo lo registra como una pérdida de identidad vital y desde la biodescodificación entendemos que, por ejemplo, la gastritis crónica es un conflicto de no poder digerir lo que me hicieron o la fatiga adrenal significa que.

Llevo el peso del mundo y no me permito descansar.

El hipotiroidismo es no tengo energía porque no veo sentido en seguir.

El insomnio significa que mi mente no descansa porque está en alerta constante.

¿Seré suficiente?

Desde la perspectiva de la neurociencia, el build de Code y todas estas nuevas neuroterapias, una mujer que es jefe, empresaria y esposa, pero que cuyo padre deseaba que fuera un hijo varón.

Porque eso era lo que su padre quería cuando ella nació.

Es puede cargar con varios conflictos inconscientes que afectan su identidad, relaciones y propósito de vida.

Vamos a desglosarlo de una forma más clara y compasiva.

¿Aquí viene el proyecto sentido masculino, qué es esto?

Es la intención inconsciente que los padres depositan en el hijo antes de nacer.

Si el padre deseaba un varón, la hija puede haber sido concebida para cumplir el rol masculino en la familia y esto puede generar una programación inconsciente.

¿De qué?

De ser fuerte y exitosa.

Competitiva, reprimir lo femenino para cumplir con las expectativas paternas, buscar aprobación del padre a través de logros y poder y la identidad está dividida entre la mujer versus el rol masculino.

Entonces, como una empresaria o como una C o o una directriz, puede haber desarrollado una identidad profesional poderosa, pero a costa de su energía femenina, en su rol de esposa puede sentir conflicto de vulnerabilidad, entrega o conexión emocional.

Porque eso contradice el mal mandato inconsciente de ser el hijo fuerte que el padre quería.

Puede experimentar dificultad para delegar o confiar, sensación de que nunca es suficiente acto, exigencia extrema y miedo al fracaso.

Ahora viene la lealtad transgeneracional también porque esto aquí esto es como una piola que se desenrolla.

Según la biodescodificación, los hijos repiten patrones de árbol genealógico para reparar lo que no se resolvió en generaciones anteriores.

En este caso, puede estar reparando el deseo frustrado del padre de tener un hijo varón de tener un niño, lo que lleva a asumir roles que no le corresponden naturalmente, y esto puede provocar conflictos de pareja.

Por no permitir espacio al masculino, desconexión emocional o dificultad para expresar necesidades.

Y aquí vienen las heridas emocionales con el padre.

Si el padre fuera ausente, controlador o exigente, puede haber generado heridas como.

¿Miedo al abandono o al rechazo?

Y aquí entran las 5 heridas de la infancia, lo que yo les llamo el rajit, rechazo, abandono, humillación, injusticia, traición.

Y ahí están todas juntas y revueltas.

Entonces viene la necesidad inconsciente de controlar todo en todas las áreas de la vida y aparecen las relaciones desequilibradas, donde ella toma el rol de proveedora o protectora salvadora, y en ese caso en el caso de Karla.

Todo eso no era casualidad.

Era la somatización de un conflicto emocional profundo.

Había perdido su poder y su cuerpo lo estaba gritando.

Un día, mientras avanzábamos en sesiones de terapia, Carla se detuvo, miró al suelo.

Y Por Primera Vez su voz tembló, nidia, mi mi esposo tuvo una amante y lo dijo en un susurro como si fuera un secreto vergonzoso, no por el engaño por lo que ella sintió.

¿O mejor dicho, por lo que no sintió y yo le pregunté, y por qué pasó?

¿Y qué pasó dentro de TI cuando lo supiste?

Y ella, con los ojos llenos de lágrimas, respondió algo que me detuvo el alma.

Lo extraño, Nidia, es que no sentí rabia, no sentí traición, sentí alivio.

Hubo un silencio muy grande porque ni siquiera ella entendía por qué.

Bueno.

Porque por fin tenía una razón, tenía una excusa, si él me traicionó, entonces no era mi culpa, que ya no me viera, no era yo la ya no era yo, ya no, no era que yo ya no brillara o brillaba.

Era que él era débil.

Y en ese momento puedo seguir creyendo que alguna vez había brillado.

Y ahí, en ese instante entendí el amante no fue un trauma, fue el espejo porque Carla ya no se sentía deseable.

Ya no se sentía poderosa.

Ya no se sentía mujer, solo la mamá, la esposa, la que cuida y cuando tu esposo te traiciona te da permiso para sentirte rota y a veces eso es más fácil que admitir que tú ya te habías roto antes.

Desde la neuroemoción esto tiene un nombre, conflicto de valor femenino anulado.

Cuando una mujer deja de sentirse deseada, no por falta de amor, sino por falta de reconocimiento de su poder femenino, el cuerpo lo registra como una.

Pérdida de identidad sexual y emocional y eso se traduce en quistes Ováricos.

No quiero crear más vida si no me siento digna de vivir la mía.

¿Dolores menstruales intensos qué significa mi cuerpo?

Llora lo que mi mente.

No permite sentir falta de libido, no deseo porque no creo que merezca ser deseada y de ahí vienen todos aquellos dolores de cabeza que las mujeres decimos que tenemos antes de tener sexualidad.

Y en el caso de Carla, el cuerpo no estaba enfermo.

Estaba protegiéndola.

Porque si no te sientes mujer, al menos no te duele que otro cuerpo ocupe tu lugar.

Y quiero que escuches esto, no puedes servir a una mesa con un vaso vacío.

Esto lo dijo.

Brenhe Brown, porque muchas mujeres piensan que el amor es darlo todo, pero el amor verdadero es volver a llenarte.

Primero, Carla tiene un hijo que la AMA, un esposo que la quiere, una vida estable, un pasado de logros.

Pero lo que necesita es recuperar su poder femenino, reconectar con su capacidad de decisión, sanar el patrón de control heredado, aprender que ser madre no significa renunciar a ser líder.

¿Y aquí?

Entra algo aún más profundo, el patrón emocional del padre en terapia, Carla me contó algo clave, su padre fue un hombre controlador.

Quería que ella fuera niño y le decía, tú no puedes tomar decisiones, tú no eres capaz.

Necesitas que yo te guíe y ella durante años luchó por demostrarle que sí podía y lo hizo.

Se convirtió en C o tomó decisiones.

Brilló como un varón, siempre satisfaciendo inconscientemente a su padre, pero cuando dejó su carrera reprodujo el mismo patrón.

Y ahora su esposo tomaba las decisiones financieras.

Él decidía los viajes, él aportaba mientras ella cuidaba y sin darse cuenta, volvió al lugar de la niña que no podía decidir la niña que quería ser niño, pero dudaba.

Y el ciclo.

Sencillamente se repitió porque los ciclos se repiten, solo que ahora el controlador no era su padre, era su matrimonio y el cuerpo de Carla respondió, Estoy otra vez en la cárcel.

No tengo poder, no tengo voz, no tengo salida.

Y quiero que escuches esto.

La mujer que se pierde por amor no encuentra amor, se pierde.

Esto lo dijo Rubí Cajur porque el amor no pide sacrificio, pide equilibrio, pide reciprocidad.

Pide presencia y por eso hoy quiero presentarte a Carla para que la mires con ojos de observador o observadora.

Fíjate, una mujer de 42 años que es mamá de un niño de 7 años, la ex jefe, la gerente general de empresa, la ex líder.

La exmujer que tomaba todas las decisiones y hoy es la que todo el mundo ve como la que cuida, la que organiza, la que limpia, la que sirve, pero en la intimidad llora en la ducha, se mira al espejo y no se reconoce.

Y cuando su esposo, aun cuando le diga gracias por todo.

Ella responde, no es nada, pero no es verdad.

Es todo completamente.

Todo el inconsciente es muy extraño.

Es un mundo completamente diferente que nosotros no conocemos.

Carla fue una mujer que vivió en el poder y a pesar.

Que hacía y tenía todo aquel aquellas decisiones que afectaban a cientos de personas y que era la respetada, la admirada y la deseada.

Y cuando tomó su decisión y cuando lo hizo, con el amor y con la ilusión de que su esposo lo apoyaría, de que su poder no lo perdería, de que su valor seguiría brillando.

Ya se dio cuenta que poco a poco todo empezó a cambiar y todo cambió.

Entonces, un día, cuando dejó de hablar de sus metas, dejó de soñar en voz alta.

Su cuerpo dijo basta.

¿Insomnio, gastritis, fatiga y una frase de su esposo que la Destrozó, te extraño y ella respondió, pero si estoy aquí?

Y él dijo, sí, pero no estás presente, no sé quién eres.

Y en ese momento Carla entendió, se había perdido, no por ser madre, por dejar de ser ella.

Y quiero que escuches esto, el verdadero amor no te pide que te reduzcas, te invita a expandirte.

Esta es una cita de Gloria Steinem.

Porque si el amor te hace más pequeña, no es amor, es una cárcel disfrazada de hogar.

La moraleja de esta historia no es que Carla deba volver a trabajar, es que debe volver a decidir porque el poder no está en el cargo, está en la capacidad de elegir.

Y cuando una mujer deja de elegir.

El ciclo se repite.

La hija crecerá creyendo que para ser amada debe callar.

Pero si la madre se reencuentra, la hija aprenderá que puede liderar sin pedir permiso.

Ahora cierra los ojos.

Respira profundo.

Imagina que estás en una habitación vacía, no hay niños, no hay esposo, no hay trabajo, solo tú y entra una mujer, no es la mamá, no es la esposa.

No es la empleada, es la líder.

¿Cómo se ve?

¿Qué ropa lleva, cómo respira, qué está haciendo?

Observa su rostro, su postura, su mirada.

Y pregúntale que necesitas que haga por ti.

Hoy escucha su respuesta, no con la mente, con el corazón.

Y si no dice nada, dile tú hoy tomo decisiones por mí.

Hoy me reconozco como poderosa.

Hoy me devuelvo el lugar que nunca debiste perder.

Abre los ojos y recuerda, esa mujer sigue viva.

Carla.

Hoy sigue siendo madre.

Pero ya no es solo eso.

Ahora ha empezado a tomar decisiones pequeñas.

Al principio ella dice, hoy salgo con mis amigas.

Hoy compro ese curso que quiero hoy, digo yo también aporto y lo más hermoso.

Es que su esposo, al verla brillar, le dijo, Te extrañaba así, esta fue la mujer que yo me enamoré porque el amor no pide sacrificio, solo pide presencia.

Y si hoy escuchaste esto y sentiste un nudo en la garganta, si reconociste a esa mujer.

Que ya no es haz esto.

Ahora grábate un audio diciéndote yo tu nombre, soy poderosa, no solo como madre, esposa, hija.

Soy líder y tengo derecho a brillar.

Toma una decisión hoy.

Pequeña pero tuya, que no dependa de nadie que sea solo tuya.

Y comparte este episodio ayuda a otras personas.

Esto es dar esto es cambiar vidas.

Esto es lo que cambia, vidas, almas.

Personas, hogares, matrimonios.

Vuélvete en esa alma que está ayudando a personas como tú.

Hazlo.

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Cuando una mujer reconquista su poder, toda una generación se libera.

Esto lo dijo Maya Angelo, porque este episodio no es solo sobre Carla, es sobre ti, es sobre mí, es sobre nosotras, sobre el momento en que decidimos dejarte desaparecer.

Mi nombre es nidia caro y esto es neto reinvent, donde las historias se sanan y las mujeres renacen y nos vemos en el próximo episodio rompe el ciclo y adivina qué aquí.

Es mi historia de vida.

Yo nydia caro, voy a contarte mi historia de vida, quién fui, quién soy y cómo llegué aquí.

No te lo pierdas hasta la próxima.

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