
·S9 E1608
Literalmente "silent night"
Episode Transcript
El 24 de diciembre es un día raro.
Es nochebuena, pero todavía no ha pasado nada.
La mesa aún no está puesta, la comida aún no se ha servido, las conversaciones aún no han empezado.
Y, sin embargo, todo está ya ahí.
Comienza Bala Extra con Pedro Sánchez.
Buenos días, hoy es miércoles 24 de diciembre de 2025, Nochebuena, feliz Nochebuena.
Este es el capítulo 1608 de Balaextra, un podcast sobre mis cosas que en el fondo son las tuyas.
Y hoy vamos con la víspera de Nochebuena, o con la Nochebuena, porque en realidad no es la víspera de Nochebuena, hoy es el día de Nochebuena.
El día de una noche, que en realidad, si lo miráramos bien, está entre dos días, el 24 y el 25.
Lo que pasa es que el 25 pesa mucho, es Navidad.
En la Nochebuena hay algo que es importante, a mi modo de ver, que es todo lo que se sienta a la mesa antes que la propia comida.
Porque lo importante de hoy no empieza hoy, viene de antes, viene de lo que se arrastra, de lo que no se dijo, de lo que se decidió no nombrar para que todo pareciera normal.
Hoy es el día en el que los silencios ya están sentados a la mesa.
Algunos son silencios antiguos, otros son silencios heredados, otros son silencios que ocupan sitio igual que los cubiertos, aunque nadie los haya invitado.
Hay silencios cómodos, los silencios pactados, los que permiten que la noche avance sin demasiados sobresaltos, o sea, es tu cuñado de Vox al que has conseguido convencerle que por favor aparte por un momento a perro Sánchez de la cena.
Y luego están los otros, los silencios que pesan, los que se notan en la forma de servir el plato, de evitar una mirada, de cambiar de tema, con una rapidez que no engaña a nadie.
En muchas mesas esta noche no se hablará de ciertas cosas.
No se hablará de la enfermedad, aunque el enfermo sepa perfectamente lo que le espera, aunque la familia lo sepa, aunque todos compartan el mismo miedo y la misma tristeza.
No se hablará por la paz, por no estropear la noche, por no hacer llorar a nadie, por dejarlo para otro momento que quizá no llegue nunca.
Y mientras tanto se hablará del tiempo, de la comida.
De cualquier cosa que permita mirar hacia otro lado.
El fútbol, por ejemplo.
Aunque ojo con el fútbol, que también viene cargado en una noche como Nochebuena.
No se hablará de la ruptura, que todos saben que es definitiva, pero que aún no se ha verbalizado.
No se hablará de la decisión tomada en silencio.
No se hablará del duelo anticipado que ya está en marcha.
Porque nombrar las cosas las vuelve reales.
Y esta noche...
Muchas familias prefieren o preferimos que lo real espere.
La víspera tiene algo de representación.
Cada persona sabe qué papel le toca jugar esta noche.
El que hace ver que todo va bien, el que evita ciertos temas, el que hace de mediador, el que bebe un poco más para no pensar demasiado.
Hay mesas en las que no se habla de la muerte cuando la muerte está presente.
No se habla del final cuando el final es evidente.
No se habla del miedo cuando el miedo lo impregna todo.
Mi decisión de divorciarme estaba tomada antes de Navidad, pero se aplazó la comunicación a la familia después de Navidad.
Ella y yo estábamos allí juntos, pasando la Navidad, poniendo cara de diversión, pasándolo bien, y lo pasamos bien.
Pero al volver a casa habíamos conseguido superar la prueba para que nada se supiera hasta que llegara el momento.
Se trataba de no dar la Navidad a la familia.
Y esto es algo que no se hace por maldad, se hace por amor mal entendido, por la idea de que callar protege, de que el silencio cuida.
Pero no es verdad, no siempre es así.
A veces el silencio no cuida, a veces el silencio aplaza, a veces roba tiempo.
Tiempo para decir cosas importantes, tiempo para mirarse de verdad, tiempo para despedirse sin decir la palabra despedida.
Y vuelvo a la enfermedad.
Hay familias enteras mirando hacia otro lado cuando lo que más necesitaría la persona que se va es sentirse acompañada en lo que ya sabe.
Porque el enfermo lo sabe, siempre lo sabe, aunque nadie lo diga, aunque nadie lo nombre.
Y esa es una de las grandes trampas de la nochebuena.
Confundir paz con negación.
Confundir armonía con silencios impuestos.
Confundir no pasa nada con no queremos mirarlo.
Esta noche también habrá mesas donde no se hable de viejas heridas, de traiciones, de palabras que no se devolvieron, de decisiones que marcaron vidas.
Todo se guarda en nombre de la Navidad como si el calendario tuviera la capacidad de borrar lo pendiente.
El 24 de diciembre es el día en el que se acumulan los no ahora.
No ahora que es Nochebuena, no ahora que hay niños, no ahora que estamos todos.
Y así pasan los años y las personas y las oportunidades.
Hoy también es un día de promesas pequeñas.
Promesas íntimas, casi invisibles.
No voy a entrar al trapo, no voy a discutir, no voy a decir lo que pienso, no voy a estropear la noche.
Promesas que muchas veces alcohol mediante se rompen.
No por falta de voluntad, sino por cansancio.
Por el alcohol, como digo, por hartazgo, por dolor acumulado.
Y cuando se rompen...
no es por maldades, porque hay cosas que ya pesan demasiado como para seguir cargándolas en silencio.
Este capítulo no es una invitación a romper cenas, ni a decirlo todo sin filtros, ni a convertir la noche en una terapia grupal forzada.
Es solo una invitación a pensar qué silencios estamos sosteniendo y a qué precio.
Hay silencios que protegen y hay silencios que aíslan.
Hay silencios que sí que cuidan y hay silencios que roban tiempo.
Y cada uno, aunque no lo diga, sabe cuáles son los suyos.
Si esta noche te sientas a una mesa así como con un nudo en el estómago, con frases ensayadas que no vas a usar, con miradas que evitas o con la sensación de que algo importante se está escapando, no pasa nada.
No estás solo.
No estás sola, no lo estás haciendo mal.
La Navidad real no es la de los anuncios, es esta, la imperfecta, la que mezcla amor, miedo, silencios y resistencias.
A veces, llegar a Nochebuena ya es suficiente.
Que pases...
Sea como sea y en las circunstancias que sea, una extraordinaria nochebuena si es que tus creencias y tu fe es lo que celebran.
Esto ha sido todo por hoy en Bala Extra, una producción de Milkar FM.
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Gracias por tu tiempo.
Feliz Nochebuena y mañana, por la mañana, estaré aquí para desearte Feliz Navidad.