
·S9 E1609
De la magia infantil a la edad adulta
Episode Transcript
Seguimos con este arco navideño.
Feliz Navidad.
Antes que nada, gracias por acudir a esta cita, que no será seguramente la mañana de Navidad en que los distintos seres mágicos nos han traído regalos, pero en cualquier caso, gracias, sea la hora que sea o el día que sea.
Hay un momento en la vida en el que la magia se rompe, no pasa de golpe, nos vamos haciendo mayores y dejamos la niñez, no hay una fecha exacta, no se señala en el calendario, pero ocurre.
Comienza Bala Extra con Pedro Sánchez.
Buenos días, hoy es miércoles 25 de diciembre de 2025.
Miércoles no, jueves.
Y este es el capítulo 1609 de Bala Extra, un podcast sobre mis cosas que en el fondo son las tuyas.
Mañana, episodio 1610.
Especial, un especial con Yagoba Álvarez Ereño sobre la historia detrás del concierto de Año Nuevo.
No querrás perdértelo.
Hoy vamos con el momento en que dejamos de creer y con lo que queda después.
La magia de la Navidad no se rompe de un día para otro, se desgasta.
Empieza con una sospecha, luego con una duda y un año sin darte cuenta, ya sabes.
Dejas atrás los seres mitológicos construidos a tu alrededor con todo el amor.
Da igual, todos ellos, me da lo mismo, no los voy a mencionar, no quiero que la ropa tendida se me asuste.
Pero te das cuenta que son una historia que se cuenta para que algo más importante llegue.
Y que solo son una historia, pero nada más y nada menos que una historia, una narrativa.
No pasa nada, no hay trauma, no hay decepción profunda, hay crecimiento.
Cada persona recuerda ese momento de forma muy distinta.
Alguien lo recuerda con nostalgia, otras personas con una sonrisa, otras ni siquiera lo recuerdan porque no fue un instante sino un proceso.
Lo importante no es cuando dejamos de creer, lo importante es qué hacemos después.
Porque cuando se rompe la magia infantil que viene a coincidir más o menos con el momento en el que somos conscientes de nuestra propia finitud, De que a nuestro alrededor, los mayores y nosotros mismos, en segundo lugar, primero se piensa lo primero y después se piensa lo segundo, si es tal y como lo dicen los psicólogos y psicólogas infantiles y que trabajan este tipo de cosas.
Primero, en ese momento de ruptura de la magia infantil, queda la clarividencia o sospecha de que a nuestro alrededor nos van a ir...
Puede haber ocurrido a través de un animal de compañía o a través de un haitite, de una mamá, de un abuelo, de una abuela.
Y empieza a romperse la magia infantil, queda un espacio vacío y ese espacio puede llenarse de muchas cosas.
Puede llenarse de cinismo, puede llenarse de ironía constante, de desdén, de...
esto son tonterías.
Puede llenarse de algo mucho más grande, que son esas mitologías...
navideñas que no nacieron para engañar a los niños, que nos nacieron a todos para proteger algo, un mensaje, una idea, un deseo compartido.
La Navidad, más allá de lo religioso, incluso más allá de lo cultural o de lo comercial, contiene un núcleo muy claro en la tradición cristiana que ha empapado nuestra cultura.
Paz, amor, cuidado del otro, aversión a la violencia.
Cuando dejamos de creer en la forma, queda el fondo.
Y el fondo es radicalmente sencillo.
Un mundo sin violencia, un mundo sin asesinatos machistas, un mundo donde la infancia no sea golpeada, explotada ni condenada a la pobreza, un mundo donde el dinero no sea el valor supremo, donde no determine quién merece vivir bien y quién no, un mundo en el que la ambición más alta no sea acumular, sino compartir.
No sea ganar, sino cuidar.
Eso es lo que queda cuando se rompe la magia.
Y no es poco.
A veces, cuando escuchas episodios como este, puede parecer que Bala Extra se pone triste, que se pone serio, que se pone profundo.
Y es verdad que a veces me pongo profundo.
Pero no por tristeza.
Quiero pensar que es por amor.
Porque solo quien ama la vida de verdad se toma el tiempo de pensarla, de cuidarla, de defenderla y de venir aquí a contarla.
El cinismo no nace del dolor, nace de la comodidad.
La esperanza consciente, en cambio, requiere valentía.
Crecer no es dejar de creer.
Crecer es elegir en qué creer.
Creer que la violencia no es inevitable.
Creer que la pobreza infantil no es un daño colateral aceptable.
Creer que la tierra no es un recurso infinito que podemos exprimir sin consecuencia.
Creer que la felicidad no es individual.
Que no se construye algo solo, que no se alcanza pisando a otros.
Creer que el amor, aunque suene cursi, sigue siendo la herramienta política más revolucionaria que tenemos.
La Navidad adulta no va de luces.
Va de gestos, no va de regalos, va de presencia, no va de milagros, va de decisiones.
Decidir no mirar hacia otro lado, decidir no normalizar la violencia, decidir cuidar aunque no sea rentable, decidir compartir aunque no sea obligatorio.
Cuando dejamos de creer en los personajes mitológicos, mágicos que los adultos crean a nuestro alrededor, podemos empezar a creer en nosotros mismos.
en nuestra capacidad de construir un mundo un poco menos cruel, un poco más justo, un poco más humano.
No hace falta ser religioso para entender el mensaje, no hace falta ser creyente para desear paz, no hace falta compartir una fe para compartir humanidad.
Este episodio no es una despedida de la Navidad infantil, es una bienvenida a la Navidad consciente, a la que no promete magia, pero sí sentido.
a la que no promete milagros, pero sí responsabilidad compartida.
Si hoy estás escuchando esto, quizá ya no creas en mitologías navideñas, pero sigues creyendo en algo, aunque no siempre lo sepas.
Crees en cuidar, crees en amar, crees en desearle al otro una vida digna, y eso, en el fondo, es la magia que nunca se rompe.
Desde aquí, desde Bala Extra, no vengo a desearte riqueza, ni éxito, ni victorias.
Vengo a desearte algo mucho más difícil y mucho más valioso.
Felicidad compartida, larga vida y un mundo un poco mejor, porque tú estás en ese mundo.
Esto ha sido todo por hoy en Bala Extra, una producción de Milcar FM.
Tienes mi contacto en las notas del podcast.
Casi 500 personas te esperamos en la comunidad privada en Telegram.
Mañana episodio especialísimo sobre el concierto de Año Nuevo en Viena.
Gracias por tu tiempo y por supuesto.
Claro que sí.
¡Feliz Navidad!