Navigated to Aprender a pedir ayuda - Transcript

Aprender a pedir ayuda

Episode Transcript

Speaker 2

Don't tell the gods I left a mess I can't undo what has been done Let's run forever What if I'm the only hero left You better fire off your gun Once and forever

Speaker 3

Abrimos nuestra cita semanal con el mundo de la psicología y les anunciaba en el sumario que hoy traigo un tema muy necesario con la ayuda de Isabel Moya, de Isabel Moya Psicólogos, que hoy nos acompaña ella.

Vamos a abordar algo que nos cuesta bastante o que al menos no sabemos hacer del todo bien y es pedir ayuda.

Isabel, muy buenos días.

Muy buenas, Loli.

Solemos pensar que pedir ayuda es fácil, ¿no?

Estoy en problemas, estoy en un conflicto, pido ayuda, pero llega el momento de hacerlo y hay algo que nos bloquea.¿ Por qué pedir ayuda nos resulta tan complicado?

Todos conocemos personas, ¿no?, que podemos ver a nuestro alrededor que están absolutamente desbordadas, saturadas o incluso en tareas pequeñas que dices, jo, si es que sería más fácil que lo hiciéramos entre dos y no piden ayuda.

Y llama la atención, ¿verdad?

Sí.

Vamos a analizar las causas porque creo que tiene miga.

Es buen tema.

Antes de empezar con las causas,¿ lo soléis ver en consulta?

O sea, es algo que la gente os comenta de...

No es un motivo de consulta.

Nadie levanta la mano y dice, vengo a consulta porque no sé pedir ayuda.

Pero es verdad que vemos a personas con un nivel de sobrecarga muy grande, de estrés, de ansiedad.

Vemos que tienen unas manifestaciones incluso a nivel fisiológico y cuando analizas cómo funciona su vida...

y que no sabe decir que no, pero además tampoco sabe levantar la mano y decir, no puedo más, necesito ayuda, delegar todas estas cosas, pues entonces empezamos a entender por qué llega en la situación que llega.

Y ahí es donde tenemos que atajar el problema, desde el origen.

Pues vamos a ello, vamos a las causas.¿ Nos cuesta pedir ayuda o no sabemos hacerlo bien?¿ A qué se debe?

Bueno, podemos remontarnos a las experiencias tempranas que hemos podido tener en un contexto a lo mejor social o familiar donde pedir ayuda es de débiles.

Tenemos una sociedad que premia mucho la productividad, la autosuficiencia.

Y el ser fuerte, entendiendo que pedir ayuda es una debilidad, que somos súper mujeres, podemos con todo, tenemos súper poderes, entonces se nos están atribuyendo una serie de cargas que entendemos que van con nuestro rol de madres, mujeres, trabajadoras, por ejemplo, ¿no?

Que es lo que en consulta vemos más, que hay más problemas de este tipo, pero a los hombres también les pasa, por supuesto.

Vemos que ocurre, por ejemplo, en roles de liderazgo, que parece que alguien que tiene un estatus teme perderlo si dice hasta aquí, estoy mal, no puedo o no llego.

Y claro, ahí hay muchas creencias limitantes que se han empezado a instaurar desde muy pequeñitos y luego están alimentadas por este imaginario social colectivo que tenemos de ese rol premiado de, es que,¿ cómo lo haces?

Es que puedes con todo.

No, no, no puedo.

Parece que a lo mejor, pero no podemos con todo y no podemos siempre además.

Claro, y no podemos solos, porque muchas veces esa frase de yo puedo, pero además es yo puedo solo, ¿no?

Yo no voy a tirar de nadie, yo puedo con todo esto.

De hecho, ese es un freno muchas veces a la hora de pedir ayuda psicológica, ¿no?

Personas que creen que decir, oye, no puedo con mi relación de pareja salir adelante con estas dificultades que tenemos, o no puedo como padres encontrar la solución a este problema que tenemos con nuestro hijo, o no puedo a nivel personal.

con esto que me está preocupando, me está pasando factura y no encuentro solución.

A lo mejor puedes, pero puedes peor que si lo haces acompañado, que si lo haces asesorado.

Y ese es un freno muy importante que tienen muchas personas que llegan muy tarde a consulta y llegan ya muy desgastados o con una acumulación muy grande de síntomas y de problemas y nos cuesta más deshacer el nudo.

Entonces, bueno, ahí yo diría que es mejor antes que más tarde.

Claro, de consecuencia¿ Qué consecuencias puede traer no pedir ayuda a tiempo, no ser conscientes de que esa situación era un momento ideal para no haber cargado con tanto?

Claro, pues va a depender de muchos factores, pero desde fracasos en tareas que colaborativamente hubieran salido mejor, hubieran salido antes, hubieran salido a tiempo...

Y hace falta a lo mejor esa visión de equipo, sea en la familia, sea en el trabajo, en cualquier contexto.

Y verán salido mejor esas tareas o esos objetivos hasta la factura personal que paga la persona que se sobrecarga y no pide ayuda.

Lo primero que vemos son síntomas asociados a la ansiedad, al estrés.

Desde sentirse muy cansados, esto es algo que mencionan además mucho los pacientes en consulta, no me da la vida y estoy agotado, estoy agotado, estoy agotado.

Esto se repite muchísimo.

Entonces diría que el cansancio físico, emocional, mental, de la sobrecarga de cosas que tengo en la cabeza, esto es de lo primero que se ve.

Pero luego ya toda la sintomatología de dormir mucho, dormir poco, comer mucho, comer poco...

el notar dolores de cabeza en el estómago, digestiones pesadas, todas estas manifestaciones de dolores musculares, y empieza a bajar la respuesta inmunológica y la gente se pone mala muy a menudo.

Bueno, estas respuestas de estrés que todos ya creo que conocemos bastante bien son las manifestaciones más comunes.

Pero llega un momento que es que hay personas que hacen crack.

Y hacen crack y de repente se quedan paralizadas, bloqueadas o cogen una enfermedad ya muy grave que les hace parar.

Porque el cuerpo primero susurra, pero si no le haces caso te acaba gritando.

Se quiebra.

Exacto.

Entonces, el cuerpo y la mente.

Entonces, creo que escucharnos y darnos cuenta que somos humanos y que es bellísimo tener limitaciones.

Daríamos mucho asco.

Si fuéramos perfectos.

Hablando de que no todos somos iguales,¿ has hablado antes un poco de las cargas que llevamos las mujeres o que nos autoimponemos?

También de las dificultades de los hombres para pedir ayuda.

Pero vosotros que trabajáis además con grupos especiales de...

Speaker 2

Neurodivergentes.

Y de

Speaker 3

hiperactividad, de TH adultos.¿ Qué pasa en estos casos?¿ Les cuesta más o menos pedir ayuda?

Es muy curioso, pero es verdad que pedir ayuda...

Requiere de una buena actividad de nuestra corteza prefrontal, esto que tenemos justo detrás de la frente, que es una parte del cerebro que se encarga de tener una visión global de las situaciones, pasado, presente y futuro, de todo lo que hay por delante que hacer y poder planificar.

Entonces, ese me paro, analizo lo que tengo delante, me veo mis capacidades y todo lo demás y veo que no voy a poder y levanto la mano a pedir ayuda es algo que, claro, como estas habilidades de visión y planificación de tareas y de tiempo a quienes padecen TDAH en la vida adulta les cuesta, pues claro, pedir ayuda les cuesta.

Luego, además, se les suma, que esto les puede pasar a cualquiera, no es una cosa exclusiva y patentada para el TDAH, no.

Bueno, les pasa más.

Y luego también es que son personas que, como han cometido muchos errores, acumulan un bagaje casi te diría que traumático de críticas y recriminaciones recibidas por cometer errores.

Entonces, de alguna manera, si luego solo...

Entonces nadie puede ver si me equivoco o no me equivoco, si voy agobiado, si llego tarde, yo me lo resuelvo.

Entonces ese yo me lo guiso, yo me lo como para no exponerme a recibir más críticas, pues también está muchas veces detrás de esa falsa autosuficiencia.

Y claro, no quieren sentirse vulnerables a ser expuestos otra vez a equivocarse.

Menuda mochila, menudo peso para cargar con ella todos los días.

Claro, porque al final es una autoestima que está dañada de todo esto que han sufrido muchas veces cuando no se ha recibido el diagnóstico desde pequeños porque creen que son vagos, que son torpes, que es por una serie de características personales suyas la que les hace sentirse más incompetentes.

Pues para ellos, pero para todos también, vamos a intentar poner remedio a estas situaciones y ayudarnos a pedir ayuda facilitándonos unas claves o unos consejos básicos.

Sí, bueno, yo creo que hay que entender el pedir ayuda como una forma de autocuidado.

La palabra autocuidado ahora me parece que está muy manida, que se utiliza muy alegremente y no, no, es que yo me voy a hacer esto porque el autocuidado no es hago check, estoy yendo a entrenar o me acuesto a tal hora y entonces ya estoy teniendo autocuidado, porque si el resto del tiempo lo que tienes es un automaltrato, pues no nos sirve de nada.

Hay que ser un poco más coherentes y estables en esto.

Y pedir ayuda es una forma más, no la única, de autocuidado, de saber poner límites y cuidarnos un poquito.

Igual que si miramos a alguien a quien queremos, imagínate cargado con un montón de bolsas que va que se mata por las escaleras y vamos corriendo a ofrecerle ayuda porque...

Bueno, no queremos que se haga daño, creemos que va a resultar más sencillo o porque simplemente le tenemos cariño.¿ Por qué no lo hacemos con nosotros mismos?

Es una forma de alimentar nuestra autoestima y decir, yo también importo, mis necesidades también cuentan.

Igual que yo estoy para los demás, los demás también pueden estar para mí.

Pero ojo, aquí advierto, hay personas que nunca piden ayuda y de repente cuando empezamos a trabajarlo en terapia, una vez piden ayuda porque se ven desbordados por lo que sea y no corre todo el mundo a ayudarles.

No, no.

No pasa nada, es que pedir ayuda no significa que automáticamente todo el mundo vaya a dejar sus cosas y vaya a salir corriendo a ayudarte ese día que a ti se te ha ocurrido pedir ayuda.

Hay veces que las personas pueden y otras que no, y eso no significa que pasen de no quererte a quererte o al contrario.

Entonces creo que es importante saber que esto es un hábito y que se puede ir entrenando poquito a poco desde las pequeñas cosas.

Entonces, bueno, pues vamos a ver un poco los pasos para ir cogiendo este hábito de pedir ayuda.

Lo primero, cambiar el chip.

Revisar un poco esas creencias de es que soy fuerte, soy fuerte, soy fuerte.

Y entonces, claro,¿ qué hay detrás de soy fuerte?

Yo no necesito a nadie, yo lo puedo todo.

No necesito ayuda.

Pedir ayuda es de débiles o de cobardes.

No, al contrario.

Pedir ayuda es de valientes.

Pedir ayuda es de personas amables.

maduras, que saben sus limitaciones y que además pueden poder hacerlo, pero es que no quieren.

No quieren el coste que supone hacerlo ellos solos siempre.

Entonces, creo que este cambio de chip es el punto de partida por el que hay que empezar a trabajar.

Y después estaría la práctica.

La práctica desde pequeñas cosas, pues en situaciones a lo mejor más sencillas.

No es lo mismo a lo mejor pedir ayuda a tus compañeros o a tu jefe que pedir ayuda a un familiar o cercano, a alguien con quien tienes mucha confianza.

No es lo mismo pedir ayuda porque has cometido un error o has tenido algún tipo de descuido que te ha hecho llegar in extremis a una situación.

Que en el día a día, pues simplemente porque te resulte algo más cómodo, algo más fácil.

Entonces, bueno, pues a lo mejor un día que te cae un chaparrón, no te pilla con paraguas y el autobús no llega ni para atrás, llamar a un amigo para que te recoja en coche, pues tampoco pasa nada, ¿no?

Y entonces ir buscando situaciones de entrenamiento.

Y puedes empezar por, Loli, parece que hace un poco de frío aquí,¿ puedes quitarle el aire acondicionado, por favor?

Y ese pedir, es pedir ayuda también para estar mejor.

Para estar confortables, para estar a gusto.

Nos han educado, Isabel, tanto desde pequeñines, y lo digo porque yo tengo un pequeño en casa, a fomentar la autonomía, que malentendemos esa autonomía, esa autonomía de te tienes que valer por ti mismo, la extrapolamos a todo y te estaba escuchando y es verdad que a veces no somos capaces de todo y pedir ayuda pues tampoco pasa nada, sino todo lo contrario, nos permite cuidarnos y disfrutar mejor.

Claro, y una cosa es la autonomía de saber hacer las cosas, poder tener el hábito de hacer las cosas sin que nadie vaya detrás y otra cosa es tener que hacerlo todo siempre solo.

Por eso digo que es que hay veces que tiene que ser no porque no puedo, si es que no quiero esta carga en este momento.

Pues vamos a ir practicando poquito a poco.

Vamos a cambiar el chip.

Lo primero de todo, pedir ayuda no es malo.

Pedir ayuda también es generosidad, es brindar la oportunidad a otro de que me ayude.

Y además es que es eso, ayudar a otros genera dopamina.

Un muy buen consejo para establecer un vínculo inicial cuando tú entras en un grupo nuevo de trabajo, de amigos, es nada más llegar, pedirle a alguien algo.

de, ay, perdona, me dejas en ese sitio que aquí me da el aire acondicionado y cualquier cosita, ¿no?

Me dejas un boli que me ha venido sin bolígrafo.

Dar cualquier punto de apoyo hace, fíjate, Loli, que la otra persona se agregue dopamina y se sienta más vinculado a ti.

Porque en la medida que te presta ayuda, su cerebro interpreta, es alguien amigo, con lo cual voy a establecer una buena relación con él, ya que le he prestado ayuda.

Siempre y cuando eso no se repita muchas veces.

No gustemos, no gustemos.

Ya vino el Geta que está siempre pidiendo, ¿no?

Las cosas con mesura.

Cuánto aprendemos, Isabel Moya.

Muchísimas gracias.

Gracias a ti, Loli.

Nos vemos la semana que viene

Speaker 4

Un saludo.

Never lose your place, on any device

Create a free account to sync, back up, and get personal recommendations.