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Una injusticia que duró 43 años

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Speaker 2

Esta es la W y nos vamos con una noticia muy importante que tiene que ver con un hecho del que no sabíamos hace 43 años.

Daniel, bienvenido a Reporte de Viernes.

Speaker 3

Buenos días, Julio.

Este es el reporte coronel de hoy.

Gloria Lara de Echeverry fue una mujer excepcional que vivió defendiendo los derechos de los más pobres y murió asesinada después de un cruel secuestro.

Era hija de Oliverio Lara Borrero, uno de los hombres más ricos de Colombia, quien también había sido secuestrado y asesinado en el Caquetá.

Gloria Lara Perdomo, como era su nombre de soltera, había nacido en medio de los privilegios.

Hizo el bachillerato en Londres y cursó estudios universitarios en la Sorbonne en París.

Su vida holgada jamás disminuyó su sensibilidad social y su compromiso con los más débiles.

Trabajó a favor de los campesinos sin tierra y de los indígenas de Colombia hasta un día de 1982 cuando fue secuestrada.

Los captores estrellaron su carro en una calle de Bogotá y se la llevaron aprovechando la confusión.

Las pruebas de supervivencia fueron un terrible testimonio de la crueldad con la que fue tratada por sus captores.

La imagen de esa fotografía de supervivencia la muestran extremadamente delgada, con una dignidad única, sosteniendo en sus manos la...

primera página del periódico El Espectador del Día, mientras un encapuchado le apunta con una metralleta en su cabeza.

Ese cautiverio duró 150 días hasta cuando fue asesinada.

Su cuerpo, con claras señales de tortura y desnutrición, fue abandonado al lado de una iglesia en el barrio Bonanza, en el noroccidente de Bogotá, envuelto en una bandera de un grupo desconocido, la ORP, Organización Revolucionaria del Pueblo.

Esto sería suficientemente triste, pero lo fue aún más la desviación de la investigación sobre el horrendo delito y la incriminación de 18 personas inocentes en los hechos.

Detrás de ese montaje estuvieron miembros del ejército y específicamente de la brigada de institutos militares.

Lo hicieron invocando normas del arbitrario estatuto de seguridad promulgado por el gobierno del presidente Julio César Turbay.

Unas normas que por lo demás ya habían sido revocadas para la época de los hechos.

Los militares, que no tenían funciones de policía judicial, empezaron a detener personas.

Algunos de ellos eran militantes de izquierda y otros miembros del nuevo liberalismo, el movimiento político de Luis Carlos Galán.

Una cacería de brujas para entregar resultados rápidos y convenientes.

Bajo tortura, obligaron a los detenidos a confesar que eran los autores del secuestro y el asesinato de Gloria Lara.

Uno de ellos, Juantadeo Espitia, narró los tormentos a los que fue sometido para que se declarara responsable de unos hechos en los que nada había tenido que ver.

Abro comillas.

Me taparon la boca con un trapo que mojaban con un chorro, haciéndome sentir asfixiado, casi muerto.

Por horas y horas repitieron esto.

Luego, en las caballerizas, fui colgado y golpeado, y se me pitó el aviso del MAS diciendo que iba a morir si no confesaba rápido.

Luego, me llevaron a allanar mi casa.

Amenazaron a mi familia de muerte y me dijeron que ya tenían a mi mamá y que la iban a violar y a matar.

Al tercer día, el juez Luis Eduardo Mariño llegó a hacerme la primera indagatoria ahí, en la brigada, frente a mis torturadores.

Además, con el pretexto de que no había teléfono, me negaron la posibilidad de llamar a un abogado.

Hasta ahí la cita.

El general Hernando Díaz Sanmiguel, comandante de la Brigada de Institutos Militares, citó después a una conferencia de prensa.

Allí exhibió una grabación en video en la que varias personas, evidentemente golpeadas, confesaban ser los autores del secuestro y asesinato de Gloria Lara.

Como dato curioso, el hijo del general Díaz Sanmiguel, el también general Ricardo Díaz, fue el primer viceministro de defensa del actual gobierno del presidente Gustavo Petro.

Años después, la Comisión de la Verdad estableció, abro comillas, las atrocidades y la impunidad sobre el caso del secuestro y asesinato de Gloria Lara fueron seguidas de otras atrocidades y violaciones de derechos humanos cometidas en el marco de la investigación, tanto por la brigada de institutos militares como por la falta de independencia judicial al inicio del caso y de un silencio.

e impacto posterior que las víctimas han tenido que vivir sin ningún reconocimiento.

El 22 de mayo del año pasado les conté aquí en el reporte que el Estado colombiano le pediría perdón ese día a la familia de doña Gloria Lara de Echeverri.

Los acusados falsamente que sufrieron persecución, tortura y estigmatización social también solicitaron que su nombre fuera reivindicado.

Hoy a las 3 de la tarde en la sede de la Cancillería, en el Palacio de San Carlos, se efectuará un acto de reparación histórica del nombre y la honra de 18 personas falsamente acusadas por este crimen.

Una de esas personas es el profesor Miguel Ángel Beltrán, a quien saludamos a esta hora.

Buenos días, profesor Beltrán.

Speaker 2

Buenos días, Daniel Coronel.

El nombre Miguel Ángel Beltrán fue otra persona...

que tuvo problemas de un montaje judicial, pero yo soy Miguel Ángel Vargas.

Miguel Ángel Vargas, perdón

Speaker 3

Perdón, profesor Vargas, perdón.

Profesor, ya han pasado 43 años desde el atroz crimen de Gloria Lara de Echeverry.

Le pido que nos cuente muy brevemente cómo fue que terminó usted señalado como partícipe del secuestro y asesinato.

Speaker 2

Bueno, primero que todo quiero agradecerle este reporte.

El resumen que usted hace es realmente muy concreto y veraz y es algo que desde hace 43 años estamos buscando, que se difunda la verdad, que se sepa qué fue lo que pasó realmente en ese momento.

Llevamos 43 años cargando con ese estigma de asesinos, de asesinos crueles, Y hasta, bueno, la Comisión de la Verdad hace tres, cuatro años sacó su informe final donde reconoce nuestra inocencia, donde reconoce que esto fue un montaje judicial.

En la época de, en diciembre de 1982, yo era estudiante de Derecho de la Universidad Estamada de Colombia.

Yo militaba en una organización de izquierda democrática, una organización que nunca tuvo nada que ver con movimientos armados, que en esa época se llamaba el Partido del Trabajo de Colombia, que era una decisión de lo que antes había sido el MOIR.

Y yo era dirigente estudiantil, responsable de la juventud de esa organización.

Nosotros habíamos tenido una participación...

el núcleo que está inculpado injustamente, habíamos tenido una gran participación en la formación política del movimiento campesino, de la Nuclea Cincelejo.

Era un núcleo político que desde el 77, 78, hacía trabajo de formación al campesinado y en un momento se decide que el movimiento campesino debería participar en la política y se creó una organización, la Democracia Popular, que participó en elecciones en 1978 y en 1980.

Es decir, que nosotros participamos en ese núcleo de formación, ese núcleo se llamó en un principio Organización Revolucionaria del Pueblo, efectivamente se llamó esa, tuvimos unas discusiones internas que nos llevó a una ruptura Y esa organización desapareció a finales del 79, más o menos.

Es decir, que en el momento del crimen de la señora Gloria Lara, de ese otro crimen que nosotros repudiamos públicamente en ese momento...

Recuerdo que en varias entrevistas, cuando supimos que habían puesto una bandera de la ORP sobre el cadáver de la señora Gloria Lara, se dieron entrevistas, recuerdo que en la revista Semana de la Época, en El Tiempo, en El Espectador, aclarando esa situación.

Eso fue a finales de noviembre de 1982.

Y con gran sorpresa, una horrible sorpresa, en diciembre de ese año diciembre del 82 17 de diciembre desaparecen en varios días a la persona que usted nombró a Juan Tadeo Espiche que era un joven también estudiante de 21 o 22 años de la época lo desaparecen posteriormente desaparecen a otro joven de 18 años que era un trabajador había acabado su bachillerato y entraba a hacer una formación del SENA y trabajaba en alternancia en Bavaria, entonces aparece en varios días y nosotros, pues claro, pensamos que era a propósito de esa bandera, pero pues necesariamente eso se tendría que aclarar porque no teníamos nada que ver con ese delito.

Pero eso se fue complicando cada vez más y al cabo de ocho o diez días...

vimos en la televisión a estos compañeros completamente torturados confesando ese delito.

Pero vale también, es importante señalar que en el marco de esta investigación, las fuerzas de seguridad del Estado, pues en esa época creo que el B2, el KS, no recuerdo bien los nombres, desaparecieron a una joven madre, a Patricia Rivera, a su hija, a sus dos hijas, una de nueve años y otra de cuatro años, Y un señor vecino de ellas que las defendió, las desaparecieron.

Hasta hoy no se sabe del paradero de estas personas.

Es decir, que desde el año 1982, 10 de diciembre, fueron desaparecidas en el marco de esta investigación.

No tenemos absolutamente ninguna idea ni relación con ellos, pero la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, en una resolución de 1992, le responsabiliza al estado de esa desaparición vinculada al crimen de Gloria Lara la investigación que estas fuerzas de seguridad estaban haciendo sobre el caso del crimen atroz de Gloria Lara y como usted bien lo señala

Speaker 3

profesor Vargas¿ cómo se afectó su vida por esta falsa acusación?

Speaker 2

Mire, pues esto, como hoy tenemos la oportunidad también porque nos afectó directamente, aparte de estas cuatro personas, de las cuales dos niños menores de edad, menores de 10 años que desaparecían, 18 personas fuimos inculpadas.

Pero esto en una situación tan dramática como una acusación de esas y con un escarnio público a que nos...

que nos expusieron en la época...

esto afectó...

a todas nuestras familias...

es decir, nosotros somos un conglomerado...

más o menos de 200 personas...

Muchos debimos salir al exilio, la mayoría de nosotros y nuestras familias salieron al exilio.

Las familiares que se quedaron en sus respectivas ciudades y veredas, porque había dirigentes campesinos, profesores universitarios, estudiantes, pues fue una afectación no solo individual, sino una afectación familiar y social y en comunidades donde teníamos trabajo social y político pues fueron afectadas y perseguidas es una afectación muy grande yo estaba acabando derecho en el estermado y pues no pude acabar eso fue en diciembre a mi me faltaban unos exámenes yo esperé pues con todas las medidas de seguridad del caso yo esperé a que el caso se aclarara En marzo de 1983 secuestran al señor, a un dirigente de la Texaco, Kenneth Bishop, y aparece reivindicado por la ARP.

En ese momento, que fue como en marzo, yo dije, bueno, esto ya se aclaró porque la justicia va a darse cuenta que nosotros no tenemos nada que ver con el crimen y que, por lo contrario, los secuestradores del señor Kenneth Bishop son los responsables también del secuestro de Gloria Lara.

Estos individuos...

Era una banda de delincuencia común...

Comandada por un ex juez de la República...

De Caicedonia Valle...

El señor...

Un hombre que se llama...

Iván Darío Murcia...

Iván Darío Murcia, exactamente...

Ellos...

Tres o cuatro personas de esa banda...

Fueron detenidos por el caso...

Del secuestro de Kenneth Bishop...

Y el juez Alford...

El juez 16 superior de Bogotá...

Que estudió el caso...

que esas personas eran los responsables del secuestro y asesinato de Gloria Lara, de la señora Gloria Lara, y que nosotros no teníamos nada que ver en ese hecho.

Es decir que efectivamente estos individuos estuvieron presos, se habló de su responsabilidad en el hecho, pero en ese momento la justicia, o sea, militar y el Tribunal Superior de Bogotá en ese momento echó para atrás ese auto del juez Salford y nos llamó a juicio.

Posteriormente ese auto ese llamamiento a juicio fue un salvamento de voto del magistrado Carlos Valencia que posteriormente fue asesinado por la mafia por Pablo Escobar un salvamento de voto posteriormente ese caso pasa a la justicia de orden público esa justicia que se creó para la justicia sin rostro la justicia sin rostro para proteger a los jueces, pasó y un juez de orden público, un juez sin rostro, nos absolvió en el año 1992.

Y vuelve y afirma que los verdaderos responsables eran esa banda de Iván Darío Murcia, que a propósito había salido por errores judiciales, salieron de prisión y Iván Darío Murcia se escapó de la cárcel modelo.

Pero esa sentencia del juez sin rostro que nos absolve, afirma, pero dice, no tenía la potestad de inculparlos, porque jurídicamente no tenía esa potestad para llamarlos a juicio o para condenarlos, pero que él afirmó en la sentencia que nosotros éramos inocentes y que esa banda era la responsable.

del asesinato, del crimen de Gloria Lara.

Es decir, que para nosotros la justicia pudo haber resuelto ese delito y para la familia de la señora Gloria Lara hubiera tenido una respuesta del Estado y una respuesta judicial a ese caso.

Pero por el contrario, después el Tribunal de Orden Público echó para atrás esa sentencia sin ninguna prueba real y concreta, aparte de las autoincriminaciones que hicieron nuestros amigos bajo la tortura y de un supuesto informe de un detective del DAS, creo, que había salido el 6 de diciembre del 82.

Eran las únicas pruebas que nos llevaban a nosotros a condenarnos.

Pero el resto de pruebas que tenía el proceso...

No había ninguna prueba real contra nosotros.

Es decir, que la justicia, la presión que se ejerció sobre ese caso fue tal, porque recuerdo que el ministro de Defensa de la época, el general Landa Zaval, el jefe del ejército, para dar respuesta rápida a ese crimen, afirmaron antes del proceso que nosotros éramos culpables.

Era un momento en que, en el 82, como ustedes recuerdan, era el momento en que Belisario Betancourt recién asumió la presidencia, llamó a las negociaciones, a las guerrillas del M-19, a todos los grupos guerrilleros, y decretó una amnistía que permitió que salieran de la cárcel cientos de asados en armas.

Y esa política, esa nueva política de apertura fue rechazada por la jerarquía militar y a nuestro juicio utilizó el caso nuestro para, por un lado, desprestigiar a las fuerzas de izquierda mostrándolas con un carácter criminal, atroz y cruel.

dar unos resultados y relegitimarse ante la sociedad colombiana.

Entonces, en ese en ese caso nosotros somos como unos chivos expiatorios y ese caso ante la ante la presión de la jerarquía militar, pues fuimos fuimos condenados en ese en ese ese crimen que no cometimos.

El crimen llegó hasta la Corte Suprema de Justicia que prescribió la la acción penal en mil novecientos Y pues quedamos como en el limbo, o sea, eso para nosotros fue muy duro porque nosotros esperábamos una sentencia absolutoria.

Y el caso ha sido políticamente utilizado durante todos estos 40 años.

Han acusado hasta al presidente Petro cuando fue alcalde, cuando hizo su campaña para la alcaldía, cuando hizo su campaña para la presidencia.

Le han acusado a esa persona.

El M-19 ni el mismo presidente.

Esto ha sido utilizado.

El procurador Luis quiso abrir el caso declarándolo delito de lesa humanidad, pero la Corte Suprema negó esta petición.

Para nosotros ha sido realmente cargar con ese estigma, ha sido muy doloroso.

Hemos estado en el exilio durante muchos años con todo lo que eso significa, rupturas familiares, rupturas de vida, o sea, yo estaba acabando de derecho, yo quería ser un abogado penalista, que no lo pude ser, y yo estuve en París desde hace 43 años.

Entonces realmente es un estigma que es muy difícil no solo para nosotros como directamente acusados, sino para nuestras familias.

Y hoy el Estado colombiano a través de la Cancillería va a hacer un reconocimiento de esa injusticia que se cometió contra nosotros.

Speaker 3

Profesor Vargas,¿ usted se siente satisfecho con esta ceremonia de reivindicación 43 años después?

Mire,

Speaker 2

este acto es un acto simbólico que no tiene una validez jurídica.

Para nosotros es un momento histórico porque nos presenta ante la sociedad como lo que somos, unos inocentes de un crimen que no cometimos.

Es un reconocimiento.

Nosotros hubiéramos querido que hubiera una sentencia judicial y que nos absolviera plenamente de este delito.

Pero agradecemos a la Comisión de la Verdad, al Comité de Seguimiento de las Recomendaciones de la Comisión que las recomendaciones le solicita al Estado que haga un reconocimiento a las víctimas y la Cancillería que nos hace, como somos exilados la mayoría, pues es la Cancillería que se ocupa de este reconocimiento.

Es decir, que realmente...

Agradecemos profundamente porque es un acto simbólico que nos redignifica después de tantos años de estigmatización.

quisiéramos que hubiera una instancia judicial, una instancia que nos absolviera realmente con el estudio de las pruebas.

Si se creara una comisión ad hoc, por ejemplo, de juristas colombianos, extranjeros, que estudiaran el caso jurídicamente, que estudiaran los aportes de pruebas que hicieron nuestros abogados, pues llegarían a la conclusión de que somos inocentes, Y esto pues agradecemos profundamente y es un hecho histórico para nosotros y creo que para la sociedad entera.

Este tipo de montajes judiciales donde hubo desaparición forzada, donde hubo torturas, donde hubo estigmatización y exilio.

El Estado no puede repetir este tipo de acciones y la sociedad colombiana tiene que rechazar este hecho.

Hechos porque esto realmente no solo nos redignifica, sino que es un aporte a la democracia y a la no repetición de este tipo de

Speaker 3

acciones.

Muchísimas gracias, doctor Vargas.¿ Qué da este testimonio como una prueba histórica para muchos nostálgicos de las épocas del Estatuto de Seguridad?

Buena parte de la prensa de los años 80 difundió en sus primeras páginas y en el prime time de la radio y de la televisión las falsas acusaciones y las confesiones bajo tortura grabadas por los militares.

Ojalá merezca un titular destacado el acto de hoy, que más de cuatro décadas después reivindica el nombre de las 18 víctimas de este falso positivo judicial.

el país está en deuda con unas personas que han sufrido tanto por cuenta de los atropellos del poder este fue el reporte coronel de hoy muchas gracias

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