View Transcript
Episode Description
Hoy recordaremos el paso por el mundo del mejor cantante de Sevillanas que ha parío una madre, con mucho genio pero sencillo, humilde, muy noble y mejor persona. Hoy hablaremos de Jose Manuel Rodríguez Olivares, ER Mani.
José Manuel nació el 28 de septiembre de 1961, aquí, en Gines. De chico no fue buen estudiante, pero no por no poder sino porque en clase se aburría más que Margallo en el Parlamento Europeo, que da unas cabezás que parece que está escuchando Metallica.
A los 5 años fue el primer niño en ser admitido como Hermano Mayor en la Hermandad de Gines y bautizado en el río Quema con el nombre de El Tronco de las Marismas. Él no lo sabía pero ya había caído en el corazón de la Virgen del Rocío.
En 1968 se estrena en España la serie americana de detectives Mannix, cuyo protagonista tenía un agudo poder de deducción y una gran resistencia física y teniendo en cuenta que pa empujá ar Mani hacía falta haber desayunao fuerte, po ya se le quedó lo de “El Mani”.
Cuando tenía unos 10 años, Mani se quemó las manos porque se ve que fue un niño tranquilo, de los que la madre pierde 3 kilos de perseguirlo por el supermercado. Fue ahí cuando su padre le hizo unas manitas de plata para presentárselas a la Virgen y entonces entendió que ella lo acompañaría siempre.
Cuando tenía 12 años estaba er chiquillo en el barrio jugando ar cogé cuando pasa Manuel, El Pescadero, que el mote era pa despistá a los cazatalentos, en verdá era el director del Coro Rociero de la Hermandad de Gines y le pregunta ar Mani: “Quillo ¿tú canta?” Fitétú, eso es como preguntarle a Arguiñano si sabe pelá una papa. A lo que el niño responde: “Hombre, a mí me gusta”. Eso es humildad, porque la respuesta correcta hubiera sido “Canto mejó que Nino Bravo”.
Y a partir de ahí empezó a ensayar en el coro, con Manuel, El Pescaero, que también le podrían haber puesto el Comandante de la Teniente O´Neil porque se ve que el hombre era más exigente que Hacienda cuando te toca pagar.
Sus inicios no fueron fáciles, porque desde mu chico prefirió ayudar a su padre a cargar ladrillos en la obra que ir a clase así que sus primeros empleos fueron de albañil, camarero, pulidor, conserje, de modelo de peluquería no porque si se dejaba el pelo largo parecía el capitán cavernícola.
En 1986, con 26 años, el Coro fue inscrito en un certamen de coros rocieros en Lebrija, al que fueron con 2 temas exclusivamente preparados para que Er Mani se luciera como solista. No había terminado de cantá y una representante de la discográfica Senador empezó a cruzá el patio butaca corriendo como si fuera la de Dirty Dancing pa ser la primera en llegar al Mani y ofrecerle un contrato para grabar un disco en solitario.
Y aquí comienza su trayectoria discográfica, sacando en 1988 el albúm “Mi amor se llama Sevilla”, con una fuerte acogida de público, críticas y ventas. Pero fue al año siguiente con su disco “Cosas de Sevilla” cuando nuestro protagonista dijo: AQUÍ ESTÁ ER MANI.
De este disco es el mítico “Candela, Candela”, aunque tengo que reconocer que yo tengo especial predilección por otra que le canto yo a las papas con choco que me hace mi madre, “Ay, que te como y te como, ay que te voy a comeeeee… esas papita amarillitas, con su choquito tiernesitooooo”
Con este disco firmó 130 galas, recibió varios premios por convertirse en el artista más escuchado de ese año y fue Disco de Platino, convirtiéndose en el primer andaluz en conseguirlo además con una productora andaluza. Er Mani fue más pionero que al primero que se le ocurrió comerse un caracol.
Y a partir de aquí, tó fue triunfá. Cada año nos regalaba un disco, un éxito, una emoción, sus discos eran, cómo él decía, variadito, con un poquito de espidifen, un poquito de ibuprofeno… Su éxito crecía, porque sabía que en Gines no se canta ni mejor ni peor, se canta diferente, pero su humildad se mantenía porque su prioridad era tener el frigorífico lleno. Porque er Mani, lo de comer, bien.
Ya en esta época tenía más pelo que el Puma, un poquito de diabetes dando la lata y un sentido del humor que casi le quita el puesto un día a Juan y Medio en su propio programa.
Er Mani era alegría aún cuando él estaba triste, de hecho siempre decía que había que trabajar la alegría.
Era ese profesional capaz de cantar un fandango con sus dos hijos destrozando el plató de Canal Sur con un cojín con tal energía que parecía que los habían sobornao con 2 huevos kinde pa boicotear al padre. José Manuel, Pablo, Pablo, José Manuel que dejaron el plató como los albano-kosovares cuando entran a robar a la casa de José Luis Moreno.
Hizo más galas benéficas que la Cruz Roja, se casó y tuvo 3 hijos, le daba más miedo el avión que a Félix Rodríguez de la Fuente e incluso ayudó a nacer a un niño que cuando sacó la cabeza y lo vió le dijo “Te cabe er Mani empanao” y él le contestó “Pero ¿cómo? ¿empanao o con harina Yolanda, que sube más?”
Desgraciadamente er Mani nos dejó el 4 de noviembre de 2020, con tan sólo 59 años y muy poquito después de publicar su último disco, aunque ustedes siempre podrán recordarlo cuando conozcan a un hombre bueno o vean qué bonita está la noche con la luz de la candela.
José Manuel nació el 28 de septiembre de 1961, aquí, en Gines. De chico no fue buen estudiante, pero no por no poder sino porque en clase se aburría más que Margallo en el Parlamento Europeo, que da unas cabezás que parece que está escuchando Metallica.
A los 5 años fue el primer niño en ser admitido como Hermano Mayor en la Hermandad de Gines y bautizado en el río Quema con el nombre de El Tronco de las Marismas. Él no lo sabía pero ya había caído en el corazón de la Virgen del Rocío.
En 1968 se estrena en España la serie americana de detectives Mannix, cuyo protagonista tenía un agudo poder de deducción y una gran resistencia física y teniendo en cuenta que pa empujá ar Mani hacía falta haber desayunao fuerte, po ya se le quedó lo de “El Mani”.
Cuando tenía unos 10 años, Mani se quemó las manos porque se ve que fue un niño tranquilo, de los que la madre pierde 3 kilos de perseguirlo por el supermercado. Fue ahí cuando su padre le hizo unas manitas de plata para presentárselas a la Virgen y entonces entendió que ella lo acompañaría siempre.
Cuando tenía 12 años estaba er chiquillo en el barrio jugando ar cogé cuando pasa Manuel, El Pescadero, que el mote era pa despistá a los cazatalentos, en verdá era el director del Coro Rociero de la Hermandad de Gines y le pregunta ar Mani: “Quillo ¿tú canta?” Fitétú, eso es como preguntarle a Arguiñano si sabe pelá una papa. A lo que el niño responde: “Hombre, a mí me gusta”. Eso es humildad, porque la respuesta correcta hubiera sido “Canto mejó que Nino Bravo”.
Y a partir de ahí empezó a ensayar en el coro, con Manuel, El Pescaero, que también le podrían haber puesto el Comandante de la Teniente O´Neil porque se ve que el hombre era más exigente que Hacienda cuando te toca pagar.
Sus inicios no fueron fáciles, porque desde mu chico prefirió ayudar a su padre a cargar ladrillos en la obra que ir a clase así que sus primeros empleos fueron de albañil, camarero, pulidor, conserje, de modelo de peluquería no porque si se dejaba el pelo largo parecía el capitán cavernícola.
En 1986, con 26 años, el Coro fue inscrito en un certamen de coros rocieros en Lebrija, al que fueron con 2 temas exclusivamente preparados para que Er Mani se luciera como solista. No había terminado de cantá y una representante de la discográfica Senador empezó a cruzá el patio butaca corriendo como si fuera la de Dirty Dancing pa ser la primera en llegar al Mani y ofrecerle un contrato para grabar un disco en solitario.
Y aquí comienza su trayectoria discográfica, sacando en 1988 el albúm “Mi amor se llama Sevilla”, con una fuerte acogida de público, críticas y ventas. Pero fue al año siguiente con su disco “Cosas de Sevilla” cuando nuestro protagonista dijo: AQUÍ ESTÁ ER MANI.
De este disco es el mítico “Candela, Candela”, aunque tengo que reconocer que yo tengo especial predilección por otra que le canto yo a las papas con choco que me hace mi madre, “Ay, que te como y te como, ay que te voy a comeeeee… esas papita amarillitas, con su choquito tiernesitooooo”
Con este disco firmó 130 galas, recibió varios premios por convertirse en el artista más escuchado de ese año y fue Disco de Platino, convirtiéndose en el primer andaluz en conseguirlo además con una productora andaluza. Er Mani fue más pionero que al primero que se le ocurrió comerse un caracol.
Y a partir de aquí, tó fue triunfá. Cada año nos regalaba un disco, un éxito, una emoción, sus discos eran, cómo él decía, variadito, con un poquito de espidifen, un poquito de ibuprofeno… Su éxito crecía, porque sabía que en Gines no se canta ni mejor ni peor, se canta diferente, pero su humildad se mantenía porque su prioridad era tener el frigorífico lleno. Porque er Mani, lo de comer, bien.
Ya en esta época tenía más pelo que el Puma, un poquito de diabetes dando la lata y un sentido del humor que casi le quita el puesto un día a Juan y Medio en su propio programa.
Er Mani era alegría aún cuando él estaba triste, de hecho siempre decía que había que trabajar la alegría.
Era ese profesional capaz de cantar un fandango con sus dos hijos destrozando el plató de Canal Sur con un cojín con tal energía que parecía que los habían sobornao con 2 huevos kinde pa boicotear al padre. José Manuel, Pablo, Pablo, José Manuel que dejaron el plató como los albano-kosovares cuando entran a robar a la casa de José Luis Moreno.
Hizo más galas benéficas que la Cruz Roja, se casó y tuvo 3 hijos, le daba más miedo el avión que a Félix Rodríguez de la Fuente e incluso ayudó a nacer a un niño que cuando sacó la cabeza y lo vió le dijo “Te cabe er Mani empanao” y él le contestó “Pero ¿cómo? ¿empanao o con harina Yolanda, que sube más?”
Desgraciadamente er Mani nos dejó el 4 de noviembre de 2020, con tan sólo 59 años y muy poquito después de publicar su último disco, aunque ustedes siempre podrán recordarlo cuando conozcan a un hombre bueno o vean qué bonita está la noche con la luz de la candela.
