Episode Description
Pedro Herrero desarrolla una reflexión de fondo sobre cómo se construye hoy el sentido común colectivo y qué papel juegan el dinero público, la publicidad institucional y los medios de comunicación en ese proceso.
La conversación parte de la crisis del marketing y la publicidad tradicional, incapaces ya de influir de forma directa, y deriva hacia una cuestión más profunda: quién controla hoy el principio de realidad. Pedro analiza cómo el Estado, a través de presupuestos públicos, ha pasado a sostener la credibilidad del legacy media, convirtiéndose de facto en uno de los principales orientadores del contenido.
A lo largo del análisis se mencionan datos de Infoadex, poniendo el foco en el crecimiento de la publicidad institucional, especialmente en el caso de la Generalitat de Catalunya, que se consolida como uno de los grandes anunciantes en medios catalanes tras el COVID.
Pedro contrasta este modelo con el papel de la prensa local, defendiendo que sigue siendo un espacio más conectado con la realidad concreta y menos dependiente del relato nacional. Frente a ello, los grandes medios operan como apéndices del poder estatal, encargados de traducir un mundo abstracto y complejo en marcos interpretativos asumibles.
En el bloque aparece también el pensamiento de Pablo Malo, al que Pedro cita para debatir sobre moral, ideología y construcción de consensos, marcando diferencias entre lo universal de la moral y lo contingente de la ideología.
La tesis central es clara: cuando se extingue la virtud pública, los intermediarios morales —académicos, periodistas y profesiones culturales— se ponen a la venta, expulsando la disidencia interna y rigidizando la conversación democrática. El resultado no es censura directa, sino control estructural del discurso.
El bloque concluye con una idea clave: los nuevos formatos todavía ofrecen una oportunidad real de ampliar la libertad de expresión, pero solo si resisten la tentación del dinero público que ya ha capturado a los medios tradicionales.
Una pieza densa y fundamental para entender cómo se fabrica hoy la realidad mediática.
La conversación parte de la crisis del marketing y la publicidad tradicional, incapaces ya de influir de forma directa, y deriva hacia una cuestión más profunda: quién controla hoy el principio de realidad. Pedro analiza cómo el Estado, a través de presupuestos públicos, ha pasado a sostener la credibilidad del legacy media, convirtiéndose de facto en uno de los principales orientadores del contenido.
A lo largo del análisis se mencionan datos de Infoadex, poniendo el foco en el crecimiento de la publicidad institucional, especialmente en el caso de la Generalitat de Catalunya, que se consolida como uno de los grandes anunciantes en medios catalanes tras el COVID.
Pedro contrasta este modelo con el papel de la prensa local, defendiendo que sigue siendo un espacio más conectado con la realidad concreta y menos dependiente del relato nacional. Frente a ello, los grandes medios operan como apéndices del poder estatal, encargados de traducir un mundo abstracto y complejo en marcos interpretativos asumibles.
En el bloque aparece también el pensamiento de Pablo Malo, al que Pedro cita para debatir sobre moral, ideología y construcción de consensos, marcando diferencias entre lo universal de la moral y lo contingente de la ideología.
La tesis central es clara: cuando se extingue la virtud pública, los intermediarios morales —académicos, periodistas y profesiones culturales— se ponen a la venta, expulsando la disidencia interna y rigidizando la conversación democrática. El resultado no es censura directa, sino control estructural del discurso.
El bloque concluye con una idea clave: los nuevos formatos todavía ofrecen una oportunidad real de ampliar la libertad de expresión, pero solo si resisten la tentación del dinero público que ya ha capturado a los medios tradicionales.
Una pieza densa y fundamental para entender cómo se fabrica hoy la realidad mediática.
